El Parlamento Europeo pidió hoy en un informe una evaluación del impacto medioambiental independiente sobre el proyecto de construcción del gaseoducto que unirá Rusia y Alemania a través del mar Báltico. No obstante, aunque se aprobó el informe, el pleno rechazó durante el voto someter el proyecto a la aprobación de todos los países implicados(Finlandia, Suecia, Estonia, Letonia, Lituania, Rusia, Polonia, Dinamarca y Alemania).
El texto señala que Gazprom no debería dominar el mercado de gas comunitario si las empresas de la UE no pueden acceder en igualdad de condiciones al mercado energético ruso. Marcin Libicki (UEN), presidente de la comisión de Peticiones y ponente del informe, recuerda que debido a las dimensiones políticas y estratégicas del proyecto, éste debería concebirse como parte de una política europea común en el ámbito de la energía y no jugar un papel marginado como el que está haciendo.
Los diputados hacen hincapié en que se debe “respetar el principio de reciprocidad” en la política de inversiones y piden que se adopten “las medidas necesarias para evitar que Gazprom ejerza una fuerza dominante en los mercados de gas comunitario sin que las empresas de la UE tengan garantizado el derecho recíproco a acceder al mercado energético ruso”
Impacto medioambiental
La Eurocámara pide que se someta una evaluación de impacto ambiental pendiente a una consulta en profundidad además de “tomar en consideración los pareceres de todos los Estados implicados”, puesto que cualquier fallo importante en el gaseoducto North Stream “puede dar lugar a complicaciones para los Estados implicados y podría tener efectos debastadores para el medio ambiente marino”. Por eso, el Parlamento Europeo, además de abogar por un sistema de control común del gaseoducto, emplaza al Consejo, la Comisión y los países de la EU que “velen por que la construcción del gaseoducto cumpla plenamente la legislación de la UE en materia de impacto ambiental y todos los convenios internacionales”
Contexto
Este gaseoducto fue uno de los últimos proyectos firmados por Gerhard Schröeder como Canciller alemán en septiembre de 2005. Poco después se convirtió en el presidente del cuerpo supervisor de Nordstream AG, la empresa contructora propiedad de Gazprom (un 51%), BASF Wintershall (20%), E.ON (20%) y N.V. Nederlanse Gasunie (9%).
El proyecto de construcción consiste en dos gaseoductos paralelos que irán desde Rusia a Alemania atravesando Zonas Económicas Exclusivas de Rusia, Finlandia, Suecia, Dinamarca y Alemania. La longitud del gaseoducto será de 1.198 km y su capacidad asciende hasta los 55.000 millones de m3 por año.
Dado que aún no existe una política energética común, el proyecto se ha concluido por medio de acuerdos bilaterales. El gasoducto está sujeto a una evaluación de impacto ambiental de acuerdo con la Convención Internacional Espoo. Según estas normas, sólo los Estados cuyas aguas territoriales atraviese el gasoducto podrán vetar el proyecto. Otros países vecinos (Polonia y las repúblicas bálticas) carecen de poder de veto.
Fuente: Xornalgaicia